La gratitud sana el alma...

Gracias por venir a este, tu balcon de letras...

Piensa, Argumenta, Vive

Gracias por venir a este, tu balcón de letras...

Para los socialitas de boca pero capitalistas de corazón.

Solo las sociedades que se libran de la envidia prosperan.

Retate a tener éxito

Si lo crees puedes lograrlo

Esta vida es un propósito

Venezuela es un país para descubrir ¿Cúal es?

domingo, 30 de junio de 2019

Carta # 8 "Bendita dificultad"



                                                         Carta #8 “Bendita dificultad”

Publicado: 30/06/2019
Escrito por: Karla Charris
Sección: “14 cartas en frecuencia de agradecimiento”

“Fue duro aceptar que yo misma era el imán que atraía los clavos a mi pecho, pero cuando lo acepte, mi vida se convirtió en una bendición sin precedentes”
Karla Charris

 Nota: si es lector consecuente de la sección “14 cartas en frecuencia de agradecimiento” puede saltarse el siguiente párrafo, si es un nuevo lector, disfrútelo, lo hemos dejado intacto para Ud.
  
Un martes por la mañana Jaim se preparaba para iniciar su día, apurada comenzó a atropellar su rutina, iba tarde a su encuentro con los conocimientos, de pronto su teléfono que nunca suena, le avisó que tenía una llamada entrante. Era su editor, ella no quería contestarle, sabía que la llamaba para pedirle un escrito que no tenía listo. Deslizó su dedo por la pantalla y con tono desdeñoso lo saludó, su amigo sabía que no tenía listo el próximo artículo, ambos intercambiaron risas como dos buenos cómplices. Él le dijo: - Esta llamada no es para que hables, esta llamada es para que escuches, cuando te propuse regalarte un blog llamado “Viviendo un país” bajo la dirección de “La vida y sus vainas” quería que hicieras lo que mejor sabes hacer, escribir sobre lo que vives, sobre lo que significa vivir un país como Venezuela, te lo regalé para que nos contaras lo que ves, lo que hueles, lo que sufres, lo que logras, pero, sobre todo, para que nos contaras cómo es que los venezolanos superan la adversidad. Sé que estás viviendo un país que a veces te dibuja sonrisas y en el mismo día te las quita. Pero también sé quién eres, así que prepara la tinta, vértela en el tintero, aquí te traigo una tarea que me ayudo a salir de la depresión que viví cuando también era un joven lleno de sueños pero sin dinero… nunca lo compartí con nadie, ahora siento que ha llegado el momento. Escribe 14 cartas en frecuencia de agradecimiento, dedícaselas a todas esas personas que te han construido como ser humano, que te han inspirado a seguir tras tus sueños.  Es hora de agradecerles a todos esos seres que te han enseñado, reconstruidomotivadosalvado hecho feliz en ese maravilloso viaje que ha sido tu vida. Son 14 cartas porque las vas a escribir con el corazón de una niña de 14 años,  esa que ya va dejando de ser niña pero que todavía no termina de ser adulta… nos vemos en el próximo párrafo de nuestra historia, te quiero mucho mi querida Jaim…

Carta numero 8

Luego de un humilde desayuno conformado por un crujiente pan con jamón y queso, Jaim nota que su pecho esta rebosante de alegría, algo extraño la embarga. La oportunidad de un nuevo día, la luz calidad del sol, el cantar de los pájaros y el silencio de las preocupaciones se han juntado para permitir agradecerle al universo por su vida. Durante días, la joven escritora ha estado aislada del latido colectivo y el barullo agobiante de las demás almas, confinada a voluntad en una habitación de su nueva casa, ha descubierto el esplendor del silencio y la armoniosa compañía que ella es capaz de darse por cuenta propia. Revisando sus aciertos y desaciertos, pensando seriamente en su vida pasada, reflexiona sobre el daño que causó prestarle atención a la voz interior del “no puedes” “que vas a estar cambiando tú” “no aspires a vivir si lo que puedes es sobrevivir”. Todos estos pensamientos limitantes la hicieron vivir una realidad amarga, un camino que por fortuna no es parte del presente. De aquellos días solo queda un pendiente, una dificultad bendita que no se ha ido aún, porque funciona como recordatorio del poder que tiene un pensamiento limitante. Este es el clima que respira Jaim al prender su laptop para iniciar “14 en frecuencia de agradecimiento”

Benditas dificultades

Te llamas matemáticas y has sido una de las mejores maestras que he tenido en mi vida. Fíjate tú, me han dicho de todo, hay cosas que me he creído y otras que no, hoy hablaré de lo que me creí, no desde el lamento “ay que tonta fui al creer que no podía”; sino desde el aprendizaje que me dejó el vivir con tu sombra, escoltándome durante cuatro años de vida universitaria.
Querida mujer de cálculos exactos, quiero contarte una anécdota que me fascina, porque habla de la diferencia entre la Jaim que cree en sí misma y lo logra sin traumas vs la que aprende desde el dolor por no confiar en sí misma.   Marta se llamaba mi profesora de castellano y un día me dijo: - “hay que ver Jaim, que tú nunca podrás escribir ni hacer nada digno de recordar” lo dijo con asco por mi cuaderno húmedo impregnado de aroma a pobreza, además sentí que lo decía para que sintiera pena por mí, a ver si desde el desprecio yo reaccionaba… Ella no sabía que mi falta de presencia se debía a que en mi casa cada vez que llovía se mojaban hasta los secretos del perro que no teníamos. Con ello aprendí a esquivar balas verbales, tomé su consejo y lo tiré a la basura, aquí estoy escribiendo cosas dignas de recordar y haciendo que cada vuelta al sol que doy, tenga sentido. Hoy le hago  un guiño a la maestra pobreza, escribiendo desde un cómodo cuarto y con respecto a Marta, sigo pensando que hay muchos maestros dispuestos a decir cosas para impulsarte o para intentar frenarte. En tu caso, querida matemática, sé que eres de las primeras, de las que impulsan y transforman vidas. ¡Gracias por eso! Durante días, me he preguntado cómo carajo se enseña sin hablar el mismo idioma o cómo diantres se dan lecciones encriptadas a gente que no sabe leer el lenguaje de los 0 y 1.
  
Me costó aprender su lenguaje binario y entender la razón por la cual estaba ud. en mi vida. Ahora que lo entiendo le confieso Señora matemática, podría montarle un altar pero no lo haré por respeto a mis creencias humanistas. Sí, sí, ya sé, que ud me va a decir en su lenguaje; que más humanista que la matemática nadie, me lo ha demostrado con sus fórmulas y con sus drásticas lecciones. Sin embargo, ahora quiero darle las gracias por quedarse en mi historia para servirme de espejo. No quiero seguir hablándote de ud, porque ya no eres lejana para mí. 

Lo primero que quiero decirte es ¡GRACIAS INFINITAS! por instalarte en mi vida para mostrarme el reflejo de una "yo" que necesitaba verse, gracias a ti, pude ver en mí lo que necesitaba para lograr fortalecer mi carácter y  desarrollar firmeza.
Gracias por hacerme saber que quien hace trampas e intenta engañar y mentir, solo se va dañando a sí mismo. Durante todo el bachillerato jugué a engañar al sistema, finalmente me dañe mí, aprobando sin saber nada de ti. Así, llegué a la universidad, desconociendo cómo se multiplica o se habla en tu lenguaje simple. Luché cuanto pude, por sacarte de mi vida para que no arruinaras mi sueño universitario, mientras tanto tú, humildemente con solo existir, estabas ahí para enseñarme más que operaciones matemáticas, lecciones de vida. 

Yo hacía lo mío, intentar reírme de ti; traté de soportar tu lenguaje 4 veces y 3 de ellas simplemente te volvías una bendita dificultad. Gracias por enseñarme a lidiar con el fracaso durante las tres veces que intenté ganar sin ganas de hacerlo. Hoy te doy "Gracias"; sí, gracias por quedarte en mi vida, para demostrarme que era yo quien no quería ceder, que era yo quien se auto limitaba y negaba a tomar de ti, ese mundo de probabilidades maravillosas que tenías para mí. Te quedaste jodidamente en mi vida, como si fueses un capricho del destino para obligarme a ver lo que no quería; pero créeme, cada día de mi vida, te doy las gracias por ser tan guapa y esbelta, toda una dama numérica.

Aún me recuerdo resistiéndome a ti, como el niño que no quiere comer la sopa de vegetales aunque sea por su bien. De modo que fui yo quien eligió aprender desde el dolor, me tocó aprender a esforzarme y no darme por vencida, gracias por quedarte y enseñarme que nada puede apartarme de mis sueños. Contigo descubrí el olor del miedo y el escalofrió que se siente cuando te quedas solo. Recuerdo como mi ánimo comenzó a marchitarse cuando mis amigos comenzaban a redactar sus tesis mientras yo te sentía como un grillete, mi familia se iba del país, todos se iban a vivir sus vidas, por mi parte la soledad me abrazaba un semestre más solo para aprender cómo se supera una bendita dificultad. Y la verdad, es que, hoy agradezco ese semestre adicional, me enseñó a ir a mi ritmo y no compararme con nadie, yo saqué la tesis antes de los que pasaron matemáticas primero yo, unos se fueron del país sin tesis ni aprobar matemáticas, para otros su maestra fue la tesis y no matemáticas, en fin, aprendí que cada quien tiene su maestro.
Gracias por llegar y gracias por irte enseñándome que aunque pude haberme graduado con honores, esa realidad solo se quedó en posibilidad por dejarte hasta el final. Eso habla de mis miedos, no de tu dificultad. Debo reconocer que si nunca te hubieses presentado en mi vida como una dificultad, jamás habría aceptado que anestesiaba mis problemas con alcohol y me habría quedado sin saber cuan fuerte soy.

Recuerdo que cuando todos se fueron y solo quedamos tú y yo, esa soledad me ayudo a admitir que eran mis pensamientos limitantes los que me hacían creer que era incapaz de aprender hablar tu lenguaje. Todos podían menos yo, el problema eras tú por estar en mi vida, no mío, por no querer practicar como mínimo las tablas de multiplicar.  Así fue como aprendí, que uno con sus pensamientos crea la realidad que vive. Como dicen los que saben “tanto si crees que puedes como que no, en ambos casos estas en lo cierto”.

¡Gracias! ¡Muchas gracias! por ayudarme a aceptar que las dificultades son tan benditas, que pueden transformar el pensamiento de una persona. El que te quedaras en mi vida, me ayudó a dejar de pensar que con drogas o alcohol se van los problemas, quizás con esa actitud agravé mi situación, pero me enseñaste coraje y firmeza. Gracias, por hacerme ver que lo que no sucede en mi vida es por mi propia negativa. Gracias por hacerme llorar y hacerme rezar, gracias por hacerme tomar la decisión correcta. Recuerdo la tarde donde tuve que decidir entre ir a clases de matemáticas o ir a terapia para dejar anestesiar mis problemas con alcohol. Fue duro enfrentarme a esa disyuntiva, sentí mucho miedo y dualidad, creía que si hacía lo uno no podía hacer lo otro. Sin embargo, aunque yo estaba en terapia tu nunca te apartaste de mí y me permitiste conocerte. De ningún modo dejaste de esculpirme y a pesar de que fui a pocas clases, cuando llegó el día de demostrar que algo sabía de ti, ya el aprendizaje real se había dado.
Que alegría siento por haberte conocido, me hiciste más fuerte, más sabia y más inteligente. Donde quiera que yo te vea, que estoy segura, será hasta en lo más cotidiano. Siempre estaré agradecida con la ciencia de cálculos exactos que me hizo sacar lo mejor de mi. ¡Bendita sea la dificultad! 

NOTA DE LA AUTORA: Querido lector, maestros hay muchos y buenos alumnos también, sea cual sea la dificultad por la que hoy estés pasando o hayas pasado; agradece porque esa presión es la que te hizo o hará de ti un hermoso diamante.


Twitter  @rilumaka        Instagram  Kcharris22

sábado, 25 de mayo de 2019

Carta #7 "Buster Moon en la mirada de cada venezolano"



                           
                       Carta #7 “Buster Moon en la mirada de cada venezolano”

Publicado: 26/05/2019
Escrito por: Karla Charris
Sección: “14 cartas en frecuencia de agradecimiento”


“Darse por vencido es creer que los problemas se van a acabar por no resolverlos”
Jorge Gonzales Moree

 Nota: si es lector consecuente de la sección “14 cartas en frecuencia de agradecimiento” puede saltarse el siguiente párrafo, si es un nuevo lector, disfrútelo, lo hemos dejado intacto para Ud.

Un martes por la mañana Jaim se preparaba para iniciar su día, apurada comenzó a atropellar su rutina, iba tarde a su encuentro con los conocimientos, de pronto su teléfono que nunca suena, le avisó que tenía una llamada entrante. Era su editor, ella no quería contestarle, sabía que la llamaba para pedirle un escrito que no tenía listo. Deslizó su dedo por la pantalla y con tono desdeñoso lo saludó, su amigo sabía que no tenía listo el próximo artículo, ambos intercambiaron risas como dos buenos cómplices. Él le dijo: - Esta llamada no es para que hables, esta llamada es para que escuches, cuando te propuse regalarte un blog llamado “Viviendo un país” bajo la dirección de “La vida y sus vainas” quería que hicieras lo que mejor sabes hacer, escribir sobre lo que vives, sobre lo que significa vivir un país como Venezuela, te lo regalé para que nos contaras lo que ves, lo que hueles, lo que sufres, lo que logras, pero, sobre todo, para que nos contaras cómo es que los venezolanos superan la adversidad. Sé que estás viviendo un país que a veces te dibuja sonrisas y en el mismo día te las quita. Pero también sé quién eres, así que prepara la tinta y viértela en el tintero; te traigo una tarea que me ayudo a salir de la depresión que viví cuando también era un joven lleno de sueños, pero sin dinero… nunca lo compartí con nadie, ahora siento que ha llegado el momento. Escribe 14 cartas en frecuencia de agradecimiento, dedícaselas a todas esas personas que te han construido como ser humano, que te han inspirado a seguir tras tus sueños.  Es hora de agradecerles a todos esos seres que te han enseñado, reconstruidomotivadosalvado hecho feliz en ese maravilloso viaje que ha sido tu vida. Son 14 cartas porque las vas a escribir con el corazón de una niña de 14 años,  esa que ya va dejando de ser niña pero que todavía no termina de ser adulta… nos vemos en el próximo párrafo de nuestra historia, te quiero mucho mi querida Jaim…


Carta numero 7
Ya se había consumido media mañana de un día con planes de ser un cartucho más, en la vida de una escritora ahogada en notas y miles de ideas, escalones sin concreto, rodeada de hilos de información que solo podrán tejerse con el tiempo. Mientras ella medita, se percata de la existencia de un silencio conquistador que merodea su casa, finalmente ni la brisa habla con las hojas de los árboles, las motos parecen descansar, todo aparentemente esta en reposo, menos la mente de Jaim quien a pesar de danzar con el silencio, no puede evitar oír los susurros de un escrito que anhela ser publicado.
Tras decidir complacer a sus caprichosos dedos, enciende su computador, notando que frente a su escritorio, una palmera lucha por su vida y el ventilador que le hace compañía rechina gritando que necesita aceite, limpieza o atención, no se sabe. Observa todo a su alrededor y se da cuenta que el orden de sus notas sugieren un tema, la perseverancia, selecciona como acompañante la melodía de Liana Malva y una vez empieza a sonar el paují, la frecuencia de agradecimiento inicia también.


Buster Moon en la mirada de cada venezolano.


Donde quiera que te encuentres y lleves debajo de tu piel el ADN de una arepa, una cachapa, tequeños, el arte de Olivares, los sueños de Neomar Lander, las canciones del Tío Simón, los premios de Luis Aparicio, el anhelo de Jean Clauteaux, creador de “Uriji”, una red de motivación humana con sello venezolano. Mr. Moon vive en ti, el personaje de la comiquita “Sing, Ven y Canta” representa a todos los que no dejamos que el teatro que heredamos sea parte del olvido.


Con estas letras, intentaré lograr con éxito algo no muy sencillo, hacer un paralelismo con una historia que tal vez sea conocida por muchos o desconocida por unos cuantos. Lograré ser exitosa, si al finalizar esta lectura tus ojos brillan e incluso si estas achicopalado, intentaré inyectarte un poco de energía, hayas o no visto la película. ¡Ese es el reto!


Gracias Buster Moon, por existir y recordarme que las circunstancias no definen el éxito de tus sueños, una de las enseñanzas más valiosas con las que me contagiaste, fue entender el valor de soñar juntos y que cada persona tiene algo que aportar en el teatro de nuestra existencia. Mr. Moon, gracias por enseñarme que sonreír en la adversidad es una forma de perseverar.
Viéndote también aprendí a no culpar a nadie incluso si viene abajo por nuestra propia cuenta lo que nos hayan legado . Observé en ti algo realmente valioso y creo, haberlo visto en muchos de los venezolanos que trabajan día a día por no dejar que ganen los que apuestan a vencernos.
Eso que vi, son las ganas de volver a ser grandes aunque estemos circunstancialmente en ruinas, aun cuando las deudas nos acosan, las personas en las que confiamos no lo hagan bien, nosotros seguimos adelante, no de forma inerte como los desesperanzadores de oficio pretenden hacernos creer. Siendo sinceros hay que reconocer que hace falta coraje para levantarse una vez más, aunque el teatro se cayó y estamos debajo de los escombros logramos hacer que las luces se enciendan con fuerza. Unos desde el exilio, brindado fortaleza, otros sosteniendo las vigas desde adentro. ¡Gracias MOON! por no aceptarte perdedor y reinventarte incluso cuando tú mismo te creías vencido, gracias por no dejar de creer en los demás, porque ese acto fue tu más grande salvavidas en el único momento de debilidad que tuviste, ese por el que todos pasamos. Creíste que todo estaba perdido y esa gente que ayudaste a que creyeran en sí mismos, fueron los que revivieron tu sueño cuando éste solo era escombros.


Yo tengo miedo de escribir, ¡aunque escribo!, tengo miedo como Meena, la elefante en quien confiaste y motivaste para que nos enchinara la piel con su voz. Gracias MOON, por no culpar a la Srita Crawley de tu desgracia y asumir con valentía que tocando puertas y puertas, algún día se abre la correcta. Gracias por salir al mundo y confiar en que sí hay gente con sueños valiosos. Independientemente de sus vidas desastrosas, hay gente grandiosa que solo necesita una oportunidad y confiar en ellos mismos.
 Gracias por recordarme que existe una forma de honrar a nuestros padres y sus legados, sea este una buena educación o la democracia. La forma de honrrarlos es persistiendo. Y sí, tal vez, los países no tengan piso como las piscinas, quizás los hechos sociales no puedan tocar fondo para impulsarse hacia arriba, pero de algo estoy segura, no existe aplanadora, dictadura o totalitarismo, capaz de aniquilar la voluntad de los millones que soñamos con ver a Venezuela, así como MOON veía su escenario. De pie y prosperando.
Gracias MOON por hacerme brillar los ojos al imaginar el reopening de mi hermoso y gran país, mi amada Venezuela. 


     Dedicado especialmente a todos los MOON del mundo. 
  Que vivan los emprendedores que algún día serán empresarios.  
 Que vivan los escritores noveles que algún día serán consagrados.
          Que viva eternamente el sueño de libertad.


Autora: Karla Charris 
@rilumaka
@A_leuzenev  

domingo, 21 de abril de 2019

Carta #6 "Llevo tu luz y tu enseñanza en mi piel"



Carta #6 “Llevo tu luz y tu enseñanza en mi piel”

Publicado: 22/04/2019
Escrito por: @A_leuzenev
Sección: “14 cartas en frecuencia de agradecimiento”


“También es un acto de corrupción que se nos pague por algo que no sabemos hacer” 
Mariela Mata

Nota: si es lector consecuente de la sección “14 cartas en frecuencia de agradecimiento” puede saltarse el siguiente párrafo, si es un nuevo lector, disfrútelo, lo hemos dejado intacto para Ud.
  
Un martes por la mañana Jaim se preparaba para iniciar su día, apurada comenzó a atropellar su rutina, iba tarde a su encuentro con los conocimientos, de pronto su teléfono que nunca suena, le avisó que tenía una llamada entrante. Era su editor, ella no quería contestarle, sabía que la llamaba para pedirle un escrito que no tenía listo. Deslizó su dedo por la pantalla y con tono desdeñoso lo saludó, él le dijo que sabía que no tenía listo el próximo artículo, ambos intercambiaron risas como dos buenos cómplices. Él le dijo: - Esta llamada no es para que hables, esta llamada es para que escuches, cuando te propuse regalarte un blog llamado “Viviendo un país” bajo la dirección de “La vida y sus vainas” quería que hicieras lo que mejor sabes hacer, escribir sobre lo que vives, sobre lo que significa vivir un país como Venezuela, te lo regalé para que nos contaras lo que ves, lo que hueles, lo que sufres, lo que logras, pero, sobre todo, para que nos contaras cómo es que los venezolanos superan la adversidad. Sé que estás viviendo un país que a veces te dibuja sonrisas y en el mismo día te las quita. Pero también sé quién eres, así que prepara la tinta, viértela en el tintero, aquí te traigo una tarea que me ayudo a salir de la depresión que viví cuando también era un joven lleno de sueños pero sin dinero… nunca lo compartí con nadie, ahora siento que ha llegado el momento. Escribe 14 cartas en frecuencia de agradecimiento, dedícaselas a todas esas personas que te han construido como ser humano, que te han inspirado a seguir tras tus sueños. Es hora de agradecerles a todos esos seres que te han enseñado, reconstruidomotivadosalvado hecho feliz  en ese maravilloso viaje que ha sido tu vida. Son 14 cartas porque las vas a escribir con el corazón de una niña de 14 años,  esa que ya va dejando de ser niña pero que todavía no termina de ser adulta… nos vemos en el próximo párrafo de nuestra historia, te quiero mucho mi querida Jaim…

Carta número 6


Es sábado de gloria, son aproximadamente las 5:57 de la tarde. En la ciudad de Santo Domingo hace un silencio sepulcral, ni las hojas se escuchan, todo está en silencio menos la mente de la futura novelista Jaim. Tras salir del cuarto de ideas que llamo “La habitación propia” en honor a Virginia Woolf. Jaim se dispuso a terminar de ver una película que dejo en pausa en horas de la mañana. Luego de ver “The queen” el nombre de una persona ilumino su mente, sus ojos brillaban de emoción. Extrañamente observar el poder de influencia que la princesa Diana tuvo sobre el pueblo británico aún después de su muerte, la hizo pensar en su maestra y el poder de influencia que esta tiene sobre ella. Miró sobre su escritorio y notó que varios de los libros que la acompañan actualmente están ahí por sugerencia de Mariela Mata, la artífice de las tildes bien puestas, las líneas pulidas de sus escritos y razón de ser de sus constantes mejoramientos para no abandonar el noble oficio de la escritura.  Encendió su máquina azul y bajo una sonrisa cálida se dispuso a dedicarle unas letras bajo la frecuencia de agradecimiento, esa que la mantuvo en pie cuando sus pasos parecían no andar más. 

Llevo tu luz y tu enseñanza en mi piel

Querida amiga, hay una bellísima oración que define esta sección dice así“Es hora de agradecerles a todos esos seres que te han enseñado, reconstruido, motivado, salvado y hecho feliz”, la amistad que me has brindado cumple con todos los requisitos de frecuencia de agradecimiento. Así que me aventurare a ir al pasado, recuerdo el día que te conocí, no se me olvidan mis palabras chocantes y un tanto revolucionarias. Una de tus exigencias era que después de ti, no entraba nadie al salón de clases. Solo pude entenderlo mediante el ejemplo, nos enseñabas a respetar el tiempo del otro tanto como se valora el de uno mismo.  Yo me queje porque pensé que era injusto, tú me explicaste que lo verdaderamente injusto es tener que esperar al que llega tarde. Así que con eso aprendí a respetar al otro más que el valor del tiempo en sí mismo. 

Hay personas que son valiosas por la huella que han dejado en la memoria de nuestra historia, tú sabes de esto, pues eres una maestra a la hora de interpretar los hechos del ayer. Quiero que sepas que has dejado en mí cientos de páginas para recordar con agrado y estoy segura que no las olvidare así me de Alzheimer. Mi memoria sabe que una parte de mi luz, está ahí, porque tu  encendiste la llama de mis conocimientos, contra todo pronóstico, ahí estábamos en clases, mientras el régimen trataba de llenarnos de oscuridad, tercamente nosotros nos sentábamos a estudiar la historia de los hechos económicos y sociales de la humanidad, combatiendo a la ignorancia. Siempre bella, siempre regia, como si nada te tocara, así me enseñaste que “al mal tiempo buena cara” y que verse bien y perfumarse es una forma de resistir en tiempos de crisis.

Me motivaste a inspirarme con mis fracasos y a no rendirme jamás. Eso hoy en día se valora mucho, porque estamos rodeamos de desalentadores de oficio, gente que habla más de las nubes grises que de los amaneceres vibrantes. Por fortuna nunca te has dejado apagar, gracias por ayudarme a reconstruirme ante mis intentos de vivir de la lastima, más de una vez me soplaste vida y coraje con tus chocolates para que no olvidara el dulce sabor de la existencia. Es bueno recordar como una bonita anécdota que cuando no tenía para comer,  me llevaba a la boca uno de tus cuadros de cacao, ojala y todos los jóvenes se pudieran encontrar a alguien como tú y si las carencias circunstanciales un día los abrazan poder tener un chocolate que les mitigue el hambre.

Yo sé que el Alzheimer “si algún día me da”, no va a poder robarme el recuerdo de mi sonrisa cuando llevaba a la boca lo único que tenía para pasar el día. Gracias por eso y por las veces que lees las locuras de líneas sin sentido que escribo, gracias por acompañarme en la aventura de querer dejar plasmado la historia de un país que le tocó vivir una vez más las consecuencias de una idea fracasada de nombre socialismo y de apellido comunismo. No creas que olvidaré la E mayúscula que se traga la s minúscula. El Estado grandote que se devora a la minúscula sociedad. Eso es la utopía del socialismo porque a comunismo nunca nadie ha llegado. No lo olvidaré y donde quiera que vaya intentaré que otros no lo olviden, el único Winston que vale la pena mencionar es al señor Churchill. Gracias por enseñarme porque vale la pena recordarlo.

El día que publique mi novela mis lectores han de saber que la mente maestra tras esa historia lleva tu nombre, no solo por tu ingenio y lecturas sugeridas, no, no será por eso que te recuerden. Lo harán porque a ud siempre le voy a deber el haber aprendido a escribir decentemente. Gracias por ver en mí algo bueno y sobre todo gracias por apostar a eso bueno que ves. Llevo el aroma de Venezuela en mi piel, porque tú eres como ese país, lleno de mares de conocimiento, desiertos donde no crece la victimización, montañas llenas de voluntad, lagunas de ganas para hacerlo siempre mejor. Tú eres ese maestro que hace a Venezuela más grande porque no abandonas a los tuyos aunque no tengas porqué estar, estás, y eso no se olvida.

Por último quiero que sepas que me quedó clara la lección anti corrupción. No acepto ni aceptaré que se me pague por hacer algo que no sé hacer. Dios quiera que los próximos ministros de la futura humanidad, aprendan a no lucrarse por una labor que no saben hacer.

Me despido deseando que sepas que hoy puedo comprarme mis propios chocolates. Pero créeme que no olvidaré los tuyos.  Para mi serás como la princesa Diana, no solo recordada, también serás muy querida, privilegio de pocos.
Gracias por hacerme mejor persona cada día.

Nota de la autora: Si por tu vida ha pasado alguien tan especial que ni el Alzheimer puede borrar, escríbele, dile algo, necesitamos saber que las semillas que plantamos están por florecer, haz que la magia se contagie. ¡Anímate!




Escrito por: @A_leuzenev 

viernes, 22 de marzo de 2019

Carta #5 "El Barniz de tu Amor"

Carta #5 “El Barniz de tu Amor
Publicado: 22/03/2019
Escrito por: @A_leuzenev
Sección: “14 cartas en frecuencia de agradecimiento”


"Quien alimenta a un animal hambriento, alimenta su propia alma" 
Charles Chaplin 


Nota: si es lector consecuente de la sección “14 cartas en frecuencia de agradecimiento” puede saltarse el siguiente párrafo, si es un nuevo lector, disfrútelo, lo hemos dejado intacto para Ud.
  
Un martes por la mañana Jaim se preparaba para iniciar su día, apurada comenzó a atropellar su rutina, iba tarde a su encuentro con los conocimientos, de pronto su teléfono que nunca suena, le avisó que tenía una llamada entrante. Era su editor, ella no quería contestarle, sabía que la llamaba para pedirle un escrito que no tenía listo. Deslizó su dedo por la pantalla y con tono desdeñoso lo saludó, él le dijo que sabía que no tenía listo el próximo artículo, ambos intercambiaron risas como dos buenos cómplices. Él le dijo: - Esta llamada no es para que hables, esta llamada es para que escuches, cuando te propuse regalarte un blog llamado “Viviendo un país” bajo la dirección de “La vida y sus vainas” quería que hicieras lo que mejor sabes hacer, escribir sobre lo que vives, sobre lo que significa vivir un país como Venezuela, te lo regalé para que nos contaras lo que ves, lo que hueles, lo que sufres, lo que logras, pero, sobre todo, para que nos contaras cómo es que los venezolanos superan la adversidad. Sé que estás viviendo un país que a veces te dibuja sonrisas y en el mismo día te las quita. Pero también sé quién eres, así que prepara la tinta, viértela en el tintero, aquí te traigo una tarea que me ayudo a salir de la depresión que viví cuando también era un joven lleno de sueños pero sin dinero… nunca lo compartí con nadie, ahora siento que ha llegado el momento. 
Escribe 14 cartas en frecuencia de agradecimiento, dedícaselas a todas esas personas que te han construido como ser humano, que te han inspirado a seguir tras tus sueños. Es hora de agradecerles a todos esos seres que te han enseñado, reconstruidomotivadosalvado hecho feliz  en ese maravilloso viaje que ha sido tu vida. Son 14 cartas porque las vas a escribir con el corazón de una niña de 14 años,  esa que ya va dejando de ser niña pero que todavía no termina de ser adulta… nos vemos en el próximo párrafo de nuestra historia, te quiero mucho mi querida Jaim…

Carta numero 5 
Cae la tarde del 21 de marzo del año 2019. Día de equinoccio, donde la naturaleza le da inicio a la primavera, muere el signo Piscis para que nazca Aries. El iceberg alojado en el corazón de la joven Jaim comenzaba a derretirse, traía hielo en el único músculo del cuerpo que se enamora, desde el día que se fue de su país natal, al parecer metió todo latido de sentimiento en una maleta aparentemente perdida. Luego de varias semanas sin permitir que aflorara ni un solo sentimiento de melancolía, una noticia sirvió de electroshock para dejar caer al suelo una lágrima que diera paso a lo humano. ¡Sentir! Joder ¡sentir!...

Tras un año y cuatro meses sin poder escribir nada digno de publicar, Jaim sintió finalmente en la punta de sus dedos el deseo sublime de dedicarle unas palabras a un ser genuinamente especial en su vida. Su perra, un animal tan tierno como una mota de algodón, pensando en todas las almas que se van por razones políticas, humanitarias o divinas, forzadas a dejar algo o alguien atrás en un pasado que como quiera se hace presente. Pensó en todos los venezolanos que como ella, se encuentran lejos de casa, con esa sensación de vacío o añoranza, recordó a su amiga que recientemente perdió a su mama y logro finalmente conectarse con su placer de escribir. Con sus ojos vidriosos, llenos de lágrimas reprimidas, fue a la sala, encendió su laptop y comenzó a escribir en frecuencia de agradecimiento. 


Carta #5 "El barniz de tu amor"
Gracias MOTA Angelina Jolie

Es verdad, Charlie Chaplin tenía razón al decir que quien alimenta un animal hambriento, alimenta su propia alma. Cómo confesarle a mis lectores que fuiste tú quien me alimentaba a mí y no yo a ti. Quisiera no estar triste porque tú te quedaste allá, con la graduación por la que tanto luchamos, hoy me enteré que era el acto de grado de los excelentísimos sociólogos, me alegro en la distancia por mis compañeros, jóvenes luchadores que vencieron a la dictadura desde el aula.

Aunque me siento contenta por mis amigos, de algún modo, de nuevo la tristeza me abraza. Pero tranquila quiero que sepas que gracias a ti, hoy celebro respirar, caminar, conducir mi coche, ver la luna y comer pan. Desearía que estuvieras conmigo y vieras que por fin la nevera está llena de comida y que finalmente lo logre, ya no duermo tanto como antes porque la depresión que me AYUDASTE a enfrentar ya no es parte de mi vida. Ya no me enfermo de cáncer ni tomo alcohol, hablando de eso, querida Mota, deseo darte las gracias por haberme salvado de la soga que puse en mi cuello aquel día, era un absurdo, que alguien tan valiente como yo, rodeada del barniz del amor que me dabas cada día, quisiera morir cuando hay políticos destruyendo vidas sin ningún remordimiento. 
Qué bueno que estabas conmigo ese día y que bueno que yo me atreví a escuchar tus ladridos para volver a la vida. Mañana 22 de marzo es mi cumpleaños, lo celebro gracias a ti. Brindaré con un helado de esos que tanto te gustan, el que a pesar de todo lo que la dictadura nos ha hecho vivir aún estamos de pie. Tus pulgas por allá y mis lágrimas por aquí, pero con la ilusión de volverte a ver en libertad, que esta cerquita ¡lo sé! Me lo dice mi olfato humano, ese que me enseñaste a entrenar para oler las brisas de que algo bueno estaba por llegar. Gracias por enseñarme a oler mejor la vida.
Mañana cuando sople las velas, cerrare mis ojos y haré de cuentas que me lames los cachetes y me abrillantas la vida con el barniz de tu amor, sentiré tus ojos mirarme y sabré que sabes que estoy finalmente alegre y que cumpliste tu misión. Quiero que sepas, mi querida Mota que además de agradecerte el estar viva, también te agradezco el que llenaras mi memoria de gratos recuerdos a tu lado, los uso en los días cuando inconteniblemente te extraño y lejos de decaer, eso buenos momentos que vivimos en nuestra casita, los uso como fortaleza para seguir adelante.
Finalmente quiero agradecerte el que te quedaras con la abuela intentando llenar el vacío que mi partida le dejó. Sé que el barniz de tu amor va a tocarle el corazón y la va a ablandar porque no hay nada que el amor no pueda lograr. ¡Ah se me olvidaba!
Esta es mi última vela para celebrar la década de los 20… te voy a decir mi deseo.
¡Nos vemos este 2019 en libertad!
GRACIAS POR TU AMOR
Nota del autor: Si hoy estas deprimido, no te pido que dejes de estarlo, solo te pido paciencia, porque esa tristeza se irá. Si hoy extrañas a tu mamá, sus arepas, la risa de tus familiares, el aroma del café de tu país, tus calles… si te sientes vacío, ten calma porque ¡créeme! Dios no abandona a sus hijos.

Escrito por: @A_leuzenev 



lunes, 11 de diciembre de 2017

Carta #4 “La vida es fe”


Carta #4 “La vida es fe”
Publicado: 12/12/2017
Escrito por: @A_leuzenev
Sección: “14 cartas en frecuencia de agradecimiento”


“Así de simple, la mujer es lo más cercano a la perfección. Tanto así, que el universo la envidia” 
Carmelo Di Fazio



Nota: si es lector consecuente de la sección “14 cartas en frecuencia de agradecimiento” puede saltarse el siguiente párrafo, si es un nuevo lector, disfrútelo, lo hemos dejado intacto para Ud.
  
Un martes por la mañana Jaim se preparaba para iniciar su día, apurada comenzó a atropellar su rutina, iba tarde a su encuentro con los conocimientos, de pronto su teléfono que nunca suena, le avisó que tenía una llamada entrante. Era su editor, ella no quería contestarle, sabía que la llamaba para pedirle un escrito que no tenía listo. Deslizó su dedo por la pantalla y con tono desdeñoso lo saludó, él le dijo que sabía que no tenía listo el próximo artículo, ambos intercambiaron risas como dos buenos cómplices. Él le dijo: - Esta llamada no es para que hables, esta llamada es para que escuches, cuando te propuse regalarte un blog llamado “Viviendo un país” bajo la dirección de “La vida y sus vainas” quería que hicieras lo que mejor sabes hacer, escribir sobre lo que vives, sobre lo que significa vivir un país como Venezuela, te lo regalé para que nos contaras lo que ves, lo que hueles, lo que sufres, lo que logras, pero, sobre todo, para que nos contaras cómo es que los venezolanos superan la adversidad. Sé que estás viviendo un país que a veces te dibuja sonrisas y en el mismo día te las quita. Pero también sé quién eres, así que prepara la tinta, viértela en el tintero, aquí te traigo una tarea que me ayudo a salir de la depresión que viví cuando también era un joven lleno de sueños pero sin dinero… nunca lo compartí con nadie, ahora siento que ha llegado el momento. Escribe 14 cartas en frecuencia de agradecimiento, dedícaselas a todas esas personas que te han construido como ser humano, que te han inspirado a seguir tras tus sueños. Es hora de agradecerles a todos esos seres que te han enseñado, reconstruidomotivadosalvado hecho feliz  en ese maravilloso viaje que ha sido tu vida. Son 14 cartas porque las vas a escribir con el corazón de una niña de 14 años,  esa que ya va dejando de ser niña pero que todavía no termina de ser adulta… nos vemos en el próximo párrafo de nuestra historia, te quiero mucho mi querida Jaim…

Carta numero 4
Es viernes primero de diciembre del 2017,  las calles de Venezuela con un dólar que ya supera la barrera de los 100 mil  bolívares, no huelen a navidad. Los memes que deberían dar risa, están cargados de ironía y de queja social, algunos dicen: “hasta el amigo secreto  se fue del país”, otros expresan preocupación, tal vez masculina: “Que en esta navidad escasee todo menos el bollo” de esta manera el venezolano vive esta distopia de país, aunque supuestamente sería más feliz con el socialismo del siglo XXI. Jaim, que es una aficionada de las fechas familiares aterrizó este primero de diciembre en medio de una pista de melancolía, de pronto comenzó a pensar en todos los que ya no están y en lo difícil que es compartir con los que aún quedan.  Por alguna razón vino a su mente un personaje, un hombre de esos que ella considera tan valioso como un biscocho en una tarde de domingo. Desde hace días lo tenía en sus pensamientos hasta que logró comprender la necesidad que tenia de él.
Aquel sentimiento de melancolía, aromatizado de temor,  ante un año 2018 repleto de complicados pronósticos, le recordó un momento en especial, el día que murió uno de los dos padres que había decidido tener, cuando su viejo dejó de respirar en sus brazos por falta de un niple de oxígeno sintió que la fe había muerto aquel día, sin embargo, la vida se encargaría de mostrarle que la fe es como el cielo, aunque el clima lo haga verse nublado, su azul intenso es una llama que nunca se apaga. Para su cumpleaños había pedido de regalo un libro titulado “El Ángel que no merecía morir” sin saber que esas páginas serían las perfectas compañeras para esos días de luto. Lo leyó en cuarenta y ocho horas tirada en un sofá, esas páginas se le ayudaron a convertir su tristeza en comprensión.
La lectura de ese libro fue una bendición que la preparó para los días venideros. Bajo ese recuerdo nostálgico, volvió de nuevo al primero de diciembre del 2017.  Luego de una respiración profunda sonrió, encendió  su laptop al mismo tiempo que se decía en voz baja  - Gracias Carmelo… La frecuencia de agradecimiento tocaba de nuevo a la puerta de sus dedos. Ahí estaba Jaim, una vez más,  bajándole el volumen a sus preocupaciones para dejar que la música de la gratitud sonara.
Cuando el cursor estuvo listo escribió “La vida es fe” e inició uno de los viajes más apasionantes de sus días. 14 cartas en frecuencia de agradecimiento.

Carta #4 “La vida es fe”
Gracias Carmelo Di Fazio
Hace un par de años estaba en twitter buscando algo interesante para  ver además de Mister Popcorn Celestial, tratando de evadirme de las garras de los politiqueros, cuando leí algo que decía más o menos esto “La mujer no es un ser tan especial, apenas es la mitad de sol, un cachito de luna…” al ver eso tan sublime en twitter, comencé a investigar al personaje, un hombre tan precioso que me inspiró a escribirle un piropo que debo confesar no le diría a cualquiera. Con tan solo 120 caracteres tuve que utilizar artillería pesada, así que le dije: “Menos mal que no estás en Venezuela, porque si no te llevan preso por exceso de belleza, ¡Acaparador!”… él me respondió con su frase típica  - Gracias amiga Bendita-.  Ese “amiga Bendita” fue como una flor que uno guarda en un libro para que el tiempo no la marchite ni le quite su aroma… Luego de aquel encuentro, vi que le obsequiaría a sus seguidores más creativos el libro “Quien inventó la crisis” la promoción de los 5 primeros ya había pasado, sin embargo igual le escribí “Yo te bajo la luna una noche estrellada para que no se note su ausencia, pero regálame esa obra tuya” y ahí me enseñó su primera lección, a veces romper las reglas  es una bendición, -me regalo su libro-.
Me leí “Quien inventó la crisis” y con él aprendí a ver y pensar más allá de lo que uno cree, con esas líneas aprendí a afinar mi pensamiento, gracias por eso Carmelo. Luego ya no supe más de él porque, sin desearlo, la vida me cambio de maestro, ya no se llamaba Carmelo Di Fazio sino Cáncer, entonces comencé a creer que mi sueño de ser escritora ya no se haría realidad. Cosas que uno piensa mientras el escritor del cielo sonríe. Durante aquella batalla comencé a pensar que las ideas de mi libro no podían evaporarse conmigo en caso de que las emociones cancerígenas me ganaran y me dejara besar por la parca, así que lo contacté como si él fuese mi amigo de toda la vida y yo le fuese a dejar un testamento. Él me regaló una video-llamada, fue un domingo… lo recuerdo, lo vi en la pantalla de mi celular como quien puede ver a un ángel, con su sonrisa tímida me preguntó si me había gustado el libro, sin cejas que dejaran ver mi asombro por poder estar hablando con él, le dije que estaba encantada. Gracias por hacerme reír ese día Carmelo.
Ese domingo hablamos de Venezuela y de su Natal Puerto Ordaz, sobre qué lo inspiró a escribir la novela “El Marica”, un método de protesta social, una forma de denunciar tanto el lado perverso de los líderes políticos como el de los moralistas de la sociedad. Un libro hecho con la finalidad de llevar al lector a cuestionar lo que se erige como sagrado  para que forme su propia opinión. Su sencillez y apertura me dieron pie para plantearle mi deseo de legarle las ideas de mi novela, al percibir aquello, Carmelo me dijo: “¡NO! Tú vas a estar bien, recupérate, cuando tengas el libro listo, avísame y hablamos con el editor…” me ofreció su ayuda y me reinyectó con adrenalina de sueños. Creo que ese domingo comprendí que no podía irme así no más. Gracias Carmelo, por pegarme de nuevo mis alas para que siguiera soñando. Dicen que los domingos son los días de Dios, le doy las Gracias a nuestro creador por manifestarse a través de ti ese día.
Después de aquella conversa le perdí la pista, tal vez porque me enfoqué en recuperarme, por fortuna pude sanarme del cáncer producido por los sentimientos de un corazón corrosivo. En mi lista de deseos de cumpleaños pedí de regalo el libro “El Ángel que no merecía morir” y así fue, me lo obsequiaron. Llego a mi vida para acompañarme como él mismo dice en una de sus líneas “Cuando el amor es verdadero, las casualidades se convierten en milagros”  comencé a leerlo un 05/07/2016 y mi padre murió el 15/07/2016 en mis brazos sin oxígeno a causa de la inexistente crisis humanitaria.
Mi amor por la literatura es tan verdadero que fue un milagro estarlo leyendo justo cuando sentí que quedaba sola y creía que no podría con todo lo que se me venía.  Luego del sepelio leí esta frase: “Nada en la vida llega sin esfuerzos; incluso los milagros” aquello me parecía sub-real, estar leyendo de milagros justo en aquel momento.  Aún no lo entendía pero el aprendizaje venía en camino. Gracias por esas líneas Carmelo. Esfuerzo tras esfuerzo, he logrado ser bendecida con muchos milagros, entre ellos estar viva, respirando suavecito y feliz mientras te escribo esto.
Bajo todo aquel clima de frustración social por el que yo estaba pasando, me tropecé con esta lírica: “Los políticos matan por conveniencia, los narcos, por negocio y los comunistas, por cobardía”  la verdad es que luego de leer cada frase, lejos de sentirme impotente, estas líneas me daban más fuerza. Gracias por eso Carmelo. Tengo que agradecerte porque me hiciste comprender que lo del Canal Humanitario nunca se daría,  evidentemente eso sería asumir que la política social de la revolución había fracasado, y sí efectivamente los comunistas matan por cobardía.  Los dos días que  tomé para leer “El Ángel que no merecía morir” me sirvieron para dejar atrás mi falsa fe y así poder restaurar la fe verdadera, no fue fácil, pero gracias a ti pude hacerlo. Con tu libro descubrí que los viejos políticos se niegan a morir aunque estén desprovistos de cualquier soplo de vida, razón por la cual nos van a querer chupar toda la vitalidad que le permitamos.  Me hiciste fuerte en un momento en el que estaba muy débil, ante eso solo puedo darte las ¡Gracias! Carmelo.
Cada vez que la mente le subía la llama a la parrilla de mis creencias con pensamientos aniquiladores de fe, leía en tu libro frases reveladoras como esta: “Así somos los humanos; nuestro mayor enemigo convive en pensamientos o suposiciones que nunca llegan a suceder, aunque poseen la silenciosa facultad de asesinar la fe ¡gracias! porque estas palabras me recargaron de vitalidad. Tú me enseñaste que la fe es un asunto de creer, así la vida misma se nos extravíe en medio de la carretera, la fe es el barniz que resguarda la madera de nuestra alma aun cuando creemos que todo está perdido.
Bendito sea el día en el que decidiste ser escritor porque ese día, sin saberlo, escogiste ser mi maestro, compañero, mosquetero, ángel guardián o como tu personaje el “Zurdo”, un tipazo que está clarito de que le tocó ser parte de un milagro viviente. ¡Gracias por eso! Carmelo.
Por temas de caracteres me tengo que cerrar estas líneas, aunque no quisiera, por mí escribiría un libro entero de todo lo que a tu lado he aprendido. Sin embargo voy a despedirme  con el más valioso de los aprendizajes que junto a ti adquirí.
La virginidad en política es el octavo pecado capital y el más peligroso de todos.  Recuerdo que discutimos no muy amablemente por twitter un día de esos en los que me negaba a aceptar la verdad, dicho en tus palabras: “En comunismo no existe oposición o la aniquilan o la compran”… era tal mi estado de negación que puerilmente me puse a defender a quienes hoy instalan tarimas de dialogo sobre las tumbas de los caídos. Ante mis argumentos recuerdo que solo me dijiste “amiga bendita jamás confíes en nadie, todos son leales hasta que te traicionan”…  ha sido un amargo pero especial placer haberlo aprendido contigo.
¡Gracias mi gran maestro de vida Carmelo Di Fazio!

Aquellas líneas le recordaban a Jaim que estar en  Venezuela exige mucho coraje, pero para seguir viviéndola es indispensable preservar la fe.  Sonrió respirando ese sentimiento de serenidad que surge luego de escribirles a las personas que la han ayudado a ser quien es. En su libreta de notas quedó la siguiente frase sin usar “Dios nos envía los milagros cuando más los necesitamos y cuando menos pensamos merecerlos”… La leyó en voz alta y dijo: ¡Tú sí que te lo mereces Venezuela…! 



Escrito por: @A_leuzenev